Comerse dos viajes. Por Andoni Lastra.

25 06 2014

viaje

Tras la primera entrada, y su correspondiente video, me quedó pendiente escribir más sobre lo que ocurrió en esa comida entre Andonis dónde hablamos de viajes. Ya tengo hecha la digestión de aquella conversación así que me lanzo a ello.

En aquella comida compartimos algunas de las experiencias que habíamos tenido y de elementos comunes en ellos que nos pueden ayudar en nuestro trabajo diario. Tratamos de compartir y con el postre, buscamos puntos en común que habíamos encontrado. Aquí van algunas de esas “proteínas” que nos encontramos durante la comida.

Uno de los primeros conceptos que sacamos en aquella conversación fue que viajando nos cambiamos a nosotros. Es una manera de crecer, de madurar y que al hacerlo nos parece que todo cambia ya que somos nosotros los que con cada nuevo paso cambiamos.

Este cambio físico, también nos permite disponer de un nuevo espacio para actuar con libertad ya que los (pre)juicios que nuestro entorno tiene de nosotros desaparecen y podemos volver a crear nuestro personaje. Somos de actuar de diferente manera sin que nadie se sorprenda.

Los viajes nos dotan de recursos y nos empoderan. Nos hacen vivir ciertas experiencias con las que desarrollamos recursos para utilizar en aquellas situaciones que queramos

También llegamos a las conclusión que el viaje no tiene que ser siempre algo físico. Hablamos del viaje como mirada. Mantener una actitud de sorpresa hacia lo que nos rodea para cuestionar aquello que tomamos por cotidiano y buscar las nuevas oportunidades que están ahí para ser descubiertas.

Debatimos un buen rato sobre si el viaje debía ser voluntario o inducido por la situación. Al final llegamos a la conclusión que no era del todo importante. Lo importante era viajar. Esto lo relacionamos con la intuición y con el destino, ya que muchas veces en los viajes tenemos que tomar ciertas decisiones sin disponer de muchos datos y necesitamos de nuestro intuición para ello y tomar una decisión que buena o mala, es la que nosotros hemos tomado y nos permite continuar nuestro camino.

Estas son algunas de las “proteínas” que sacamos y creemos que esta muy ligadas a nuestro trabajo diario. Por ello, y siguiendo nuestro intuición, queremos seguir trabajando esta línea y ver a dónde nos lleva. El destino en este caso nos importa poco, queremos disfrutar el camino, acumular experiencias que nos enriquezcan y aprender de/con ellas. Muchas veces solo el hecho de haberlo intentado y de atreverse ya es una victoria.

El viaje continúa…

 





Comerse un viaje. Por Andoni Lastra.

30 05 2014

Hay acciones que pueden parecer casuales y sencillas, pero tras ellas se esconde un gran cambio para aquellas personas que están dispuestas a pelear por ello. Este podría ser el resumen de lo que nos pasó hace poco a los Andoni`s de la empresa; Andoni Garaizar y Andoni Lastra.
Todo lo que voy a contar en el siguiente post empieza un miércoles en el que mi sistema personalizado de catering fallo, me dejé el tuper en casa.
Los Andoni´s de la empresa nos fuimos a comer fuera y así como que la cosa no fuera con la empresa empezamos a hablar y compartir experiencias. El tema; Los Viajes.
Descubrimos que a los dos nos gustaba viajar, conocer nuevas realidades y empaparnos con ellas. Fue una conversación muy amena que hizo que volaran los platos uno tras otros hasta llegar al café.
Tras la comida, y en lo que parecía una vuelta como otra cualquiera, algo había cambiado. Puede ser que el llamado efecto de Locard, cualquier contacto o presencia deja algún vestigio y se lleva otros, o que tras nuestro viaje al bar Garamendi no volviéramos de la misma manera. Sea como fuere, al volver le planteé la siguiente pregunta a Andoni Garaizar;
“¿Y si tratamos de reflejar en un proyecto lo que hemos comentado de los viajes?”
La pregunta, por inocente que pueda parecer, nos ha sumergido en un viaje. Un viaje de descubrimiento, de exposición, de cambiar nuestra mirada. Todavía desconocemos cual será el destino, en realidad eso no importa. Ahora toca disfrutar y vivir esta etapa, saborear cada segundo y cada matiz.
Como consecuencia de ello, hemos disfrutado de un segundo encuentro, otra vez en el Garamendi y esta vez con la cámara como testigo.
En esta segunda conversación tratamos de ordenar las ideas para explorar la posibilidad de concretar esta curiosidad e iniciativa que tenemos en algún proyecto o acción.
A lo largo de la conversación dialogamos sobre la importancia de viajar cambiando nuestra mirada, de cómo los procesos personales y profesionales suelen ir de la mano. También comentamos la importancia de perderse para coger impulso y de la importancia de saber vivir los imprevistos que nos van ocurriendo en el camino.
Pronto compartiremos más de lo que ocurrió en aquella comida. Por ahora ahí va el tráiler de lo que hemos titulado “Comerse un viaje”.
ON EGIN!





Participación arriba, participación abajo.

10 07 2012

Desde hace ya algún tiempo vengo rumiando con el concepto participación, con lo que significa y con el uso que, alegremente, hacemos uso del término.

Un amigo decía que más valía permanecer callado y parecer tonto que abrir la boca y disipar toda duda. Pues nada, esta vez toca parecer, porque callado no debo saber estar.

La participación a la que me referiré es la que tiene que ver con los procesos impulsados desde las instituciones públicas. Hay muchos aspectos a tener en cuenta cuando hablamos de participación, existen muchos grados en los procesos participativos, hay mucho camino por recorrer en cuanto a generar una verdadera cultura de participación, pero con todo esto y muchas otras cuestiones tomadas en cuenta, creo que el término participación se utiliza con demasiada ligereza en los procesos impulsados desde las instituciones públicas.

Estoy de acuerdo con la dificultad de abrir procesos a una masa importante de ciudadanía, en términos de plazo y de procedimiento o metodología. Pero no por ello debemos ceñirnos exclusivamente a un tipo de procesos muy deterministas y con muy poco nivel de vinculación en la toma de decisiones. Creo que los procesos participativos deben integrarse en los proyectos públicos [cuando se decida que sean participativos] desde la propia concepción del proyecto y no en momentos puntuales y sobre situaciones [pre]definidas por una de las partes.

¿Qué es lo que creo que ocurre? que ninguna de las partes está preparada para poner en marcha verdaderos procesos de participación. Porque estamos llenos de prejuicios, que no tienen nada que ver con la realidad, solo son eso, prejuicios. Porque no otorgamos la suficiente confianza a la otra parte como para poder poner en marcha proyectos comunes de manera colaborativa. Porque no asumimos nuestra responsabilidad en el conjunto de la ciudadanía, ni desde la sociedad civil ni desde las instituciones. Porque no tenemos una tradición en la que hayamos sido participes de la construcción de cuestiones de nuestro interés y porque hemos creído y creemos que hay cosas que nos tiene que venir dadas ya, no sé muy bien por parte de quien [en realidad lo sé -por parte del estado-, que por otra parte es muy fácilmente criticable, y en ocasiones con razón].

Creo que tenemos mucho camino por hacer pero, precisamente por eso, creo que debemos ir dando pequeños pasos en pos de integrar a personas en procesos de interés común, sin miedo, sin prejuicios, con la ilusión de que las personas que tomen parte en los procesos lo harán con la voluntad única y verdadera de aportar y teniendo claro que nunca lloverá a gusto de todos, pero provocando que quien quiera pueda participar, desde el principio y en igualdad de condiciones. Después las decisiones las tendrá que tomar quien las tenga que tomar, pero esto no supone ningún problema si el proceso es transparente y abierto. Y sino, quien no esté de acuerdo, que asuma su responsabilidad y que se ponga en el lugar de quien  toma las decisiones.

Creo que tomar parte activa en procesos públicos tiene mucho que ver con la madurez de una sociedad y en ese sentido creo que estamos en la etapa de educación infantil, lo digo en absoluto sentido positivo porque creo que tenemos un camino muy ilusionante por delante. Un camino que, por otra parte, nos toca a tod*s construir y esa es una responsabilidad individual, que podemos eludir pero no podemos culpar a nadie por no ofrecérnosla.

Me dejo muchas cuestiones en el bolsillo, pero tenemos tiempo por delante así que, de momento aquí lo dejo. A seguir aprendiendo.





KULTIBAndo ilusiones.

21 11 2011

Como de ilusiones, también,  se vive hemos decidido que una parte muy importante de nuestro trabajo lo vamos a dedicar a cultivarlas y trabajar duro para hacerlas realidad. Porque nos gusta vivir ilusionad+s y por que, además, las ilusiones son para hacerlas realidad.

No importa cuantas se cumplan o cuantas se pierdan por el camino. Lo importante es mantenerlas vivas y luchar por conseguirlas, porque en el camino, mientras intentas conseguir que tus ilusiones se hagan realidad suceden un montón de cosas. Y esas cosas solo son buenas.

Conoces nuevas personas, nuevos proyectos, se crean nuevas ilusiones y se genera un caldo de cultivo que posibilita que lo importante sea la ilusión y no tanto el resultado final.  De alguna manera te hace mirar las cosas de un modo diferente. En este camino, el de buscar hacer realidad las ilusiones, te das cuenta que el ego y el objetivo final no son lo verdaderamente importante, que no tienen importancia cuando se trata de perseguir ilusiones, que tus ilusiones tienen mucho que ver con las ilusiones de otras personas y que persiguiendo ilusiones puedes encontrar personas con las que poder desarrollar proyectos y trabajos en común, porque lo importante es mantener viva la ilusión y hacerla realidad. Puede que en el camino tu ilusión inicial se convierta en otra que puede no tener nada que ver con tu ilusión inicial pero que, de pronto, se convierte en una nueva ilusión que, además, puede tener que ver con la o las ilusiones de otras personas con las que perseguir hacerla realidad. ¿No es ilusionante?

Creemos en las ilusiones de las personas, en la capacidad que tenemos las personas de hacer realidad nuestras ilusiones y nos gusta trabajar ilusionados pensando que es posible trabajar de esta manera.

¿Será cuestión de actitud, de ignorancia, de atrevimiento o de inocencia?¿Tú qué opinas?





De las palabras a los hechos.

31 05 2010

No se si es una sensación propia o es algo generalizado, la verdad es que no hago mas que ver y leer artículos, posts, videos y otros contenidos que hablan sobre innovación, emprendizaje, liderazgo, colaboración, trabajo en equipo, …

Me pregunto si es que es algo coyuntural a lo que todo el mundo se suma, porque esta de moda, o es algo real y palpable en el día a día de las personas. Y me lo pregunto porque, después, en el ese día a día es bastante complicado observar actitudes como las anteriormente mencionadas. Si, efectivamente, se trabaja en equipos, se colabora entre personas de diferentes organizaciones, se crean nuevas iniciativas, pero parece que todo esto ocurre desde una visión alejada del discurso innovador. Cada quien sujeta sus propias ideas y le cuesta ver y empatizar con las ideas de los demás, cada quien defiende su trabajo con firmeza diferenciandolo del de los demás e intentando justificar su mayor y mejor esfuerzo.

¿Sera que aun no estamos preparados para hacer verdad este discurso? O ¿sera que el día a día nos puede y que, aun teniendo las ideas claras, nos es difícil, por no decir imposible implementar estas nuevas ideas en nuestro quehacer diario?

Las sensaciones no dejan de ser percepciones subjetivas de la realidad. Sin embargo yo tengo, entre otras, esta. No tiene porque ser real, pero existe.

Soy optimista por naturaleza y creo firmemente en las ideas reflejadas anteriormente.  Todo cambio produce cierta sensación de incomodidad, pero creo que es el único camino que tenemos en esta, cada vez, mas compleja sociedad en la que nos esta tocando vivir. Y creo que el dar el paso definitivo, el implementar de verdad estas ideas en realidades es, simplemente, una cuestión de actitud. Actitud de cada persona y actitud de los colectivos en los que nos movemos.

Pasemos de las palabras a los hechos.